La reciente detención e investigación del general Zhang Youxia, hasta ahora el militar uniformado de mayor rango en China, ha desatado la mayor crisis interna en el alto mando militar chino desde la era de Mao Zedong. Las versiones sobre las causas van desde la corrupción y violaciones a la autoridad de Xi Jinping, hasta la sospecha de la entrega de secretos nucleares a Estados Unidos.
La investigación por “violaciones graves de la disciplina y la ley” contra Zhang fue anunciada oficialmente el sábado por el Ministerio de Defensa. El alcance y las causas del proceso, sin embargo, han sido motivo de versiones encontradas y de un inusual clima de incertidumbre en Beijing.
Zhang Youxia era, hasta ahora, vicepresidente de la Comisión Militar Central (CMC), la máxima autoridad militar china después del propio Xi Jinping. Su carrera se había construido sobre una reputación de lealtad y experiencia en combate, y durante años fue considerado el aliado más influyente del líder chino dentro de las fuerzas armadas.
El editorial publicado por el diario oficial del Ejército Popular de Liberación sostuvo que Zhang y el también investigado general Liu Zhenli “socavaron gravemente y dañaron el sistema de responsabilidad del presidente”, es decir, la autoridad suprema de Xi sobre el ejército, según informó The Financial Times.
El texto señala que ambos fomentaron problemas políticos y de corrupción de tal gravedad que pusieron en peligro el “liderazgo absoluto” del partido sobre las fuerzas armadas y amenazaron la base misma del poder.
Especialistas citados por The Financial Times señalaron que, desde su llegada al poder, Xi ha transformado el principio de “responsabilidad del presidente” en el eje de la disciplina militar, como mecanismo para impedir la formación de facciones autónomas o bases de poder paralelas dentro de las fuerzas armadas.
La purga de Zhang, quien había consolidado su propia red de influencia tras disputas internas recientes, habría sido una acción preventiva para neutralizar cualquier posibilidad de oposición en el contexto del congreso partidario de 2027, donde Xi aspira a un cuarto mandato.
No obstante, otra versión, expuesta en un briefing interno y revelada por The Wall Street Journal, apunta a acusaciones mucho más graves.
Según ese medio, Zhang está siendo investigado no solo por corrupción y abuso de poder, sino por haber filtrado información confidencial sobre el programa nuclear chino a Estados Unidos.
The Wall Street Journal cita fuentes que participaron en la reunión, quienes sostienen que la pesquisa se habría iniciado tras la investigación paralela al ex director de la corporación nuclear estatal, Gu Jun, y estaría vinculada a una brecha de seguridad en el sector nuclear que involucra al general caído. Además, Zhang habría recibido grandes cantidades de dinero a cambio de ascensos y favores dentro del sistema de adquisiciones y compras de material militar.
De acuerdo con el citado diario, la purga actual es solo la superficie de una crisis mucho más profunda en el aparato de defensa chino, donde la corrupción, el clientelismo y la infiltración de intereses externos han alcanzado niveles críticos. La investigación se ha extendido a miles de oficiales y ejecutivos con vínculos con Zhang y Liu Zhenli, con la confiscación de dispositivos electrónicos y la inspección de unidades vinculadas al desarrollo armamentístico y nuclear.
El resultado inmediato de esta purga ha sido la virtual parálisis de la Comisión Militar Central, que supervisa a las fuerzas armadas con más de dos millones de efectivos. Desde el anuncio, solo el jefe disciplinario, Zhang Shengmin, permanece activo junto a Xi Jinping. Shengmin, un inspector político y disciplinario, no cuenta con experiencia en combate, lo que ha disparado las alarmas sobre la capacidad operativa del ejército chino en un periodo de alta tensión regional, especialmente respecto a Taiwán.
Expertos coinciden en que la magnitud de la purga demuestra tanto la consolidación de poder de Xi como el grado extremo de corrupción y luchas de poder en el ejército. La destitución de Zhang, descendiente de una familia revolucionaria y considerado intocable durante años, transmite el mensaje de que ni siquiera los aliados históricos del líder chino están exentos de ser purgados si representan una amenaza para el control supremo del partido.
La dimensión del operativo anticorrupción y la ofensiva contra la deslealtad iniciada por Xi Jinping desde 2023 no tiene precedentes en la historia reciente china. Más de 50 altos mandos militares y ejecutivos de la industria de defensa han sido investigados o destituidos en los últimos dos años y medio, según cifras analizadas por The Wall Street Journal.
La purga ha alcanzado incluso a protegidos personales de Xi, como el ex ministro de Defensa Li Shangfu, cuya caída también estaría vinculada a la red de corrupción y lealtades tejida por Zhang.
El vacío de poder generado por la desaparición de los principales cuadros militares ha obligado a Xi a apoyarse en figuras cuya principal cualidad es la lealtad política y no la experiencia táctica o estratégica.
Expertos advierten que esta estrategia, aunque refuerza el poder de Xi a corto plazo, puede dañar la moral y la preparación del Ejército Popular de Liberación en el mediano plazo.
El trasfondo de esta purga es un régimen que enfrenta desafíos internos y externos cada vez más complejos. La posibilidad de que secretos nucleares hayan sido filtrados a Estados Unidos, si se confirma, sería uno de los mayores escándalos de seguridad en la historia de China y un golpe a la credibilidad de su aparato militar.
Aunque las versiones oficiales ponen el acento en la disciplina y la corrupción, el énfasis reiterado en el “sistema de responsabilidad del presidente” sugiere que el caso trasciende lo judicial. La investigación contra Zhang Youxia marca un nuevo control del poder armado en China y confirma que ninguna figura, por influyente que sea, queda al margen de las disputas internas en la cúpula del régimen.
