Después de la brillante “pieza maestra de oratoria” realizada por el presidente Trump en el Foro Económico de Davos, algunos críticos piensan que al parecer Trump ha perdido totalmente sus facultades mentales. Para otros, Trump es el estadista más grande y fuerte que ha tenido Estados Unidos. El veredicto de la historia será implacable.
Por su parte, Mark Carney, primer ministro canadiense pronunció horas antes, en el mismo foro, un potente y profundo discurso que conmocionó al mundo entero. “Estamos en medio de una ruptura (Del orden mundial basado en reglas) no de una transición.” Y afirma que “el viejo orden mundial, (basado en valores) no tiene camino de retorno. Las grandes potencias están imponiendo su voluntad y sus intereses. Las potencias medias deben unirse y construir algo mejor.
Entre muchos temas que Trump tocó en su largo y desorganizado discurso, criticó duramente a los países europeos. Los jefes de Estado europeos no se atrevieron a contrastarlo, habiendo mucho que destacar de las barbaridades e incongruencias que hace y proclama Trump. Europa es una comunidad económica de países que mantienen el modelo de Estado del Welfare State, con integración comercial laboral y monetaria, pero sin integración fiscal. Un modelo de Estado incompleto.
Durante décadas, la fortaleza económica de Estados Unidos se sustentó en una combinación de instituciones sólidas, fuerte Estado de derecho, democracia desarrollada, políticas a favor del libre mercado, fuerte apertura comercial, amplia capacitación de su gente, con empuje fuerte a la investigación e innovación, credibilidad internacional y una política macroeconómica relativamente predecible. Sin embargo, las políticas impulsadas por Donald Trump, representan realmente una ruptura significativa con esos principios y, de mantenerse o profundizarse, podrían llevar a la economía estadounidense a un escenario de grave inestabilidad y de un enorme desastre. Analicemos algunas de estas falacias:
1. Regresar los empleos manufactureros a EU: Intentar retornar a Estados Unidos a ser una potencia manufacturera en la era de la robótica y de la inteligencia artificial, con los elevados salarios de la industria y una política comercial proteccionista es una falacia. Los empleos no se van a generar. De hecho la tasa de desempleo que recibió Trump al inicio de su segundo mandato era del 3.8% y ahora se encuentra en 4.6%
Los aranceles generalizados introducen pérdidas de eficiencia al elevar artificialmente los costos, distorsionar señales de mercado y asignar recursos hacia sectores menos productivos. Las cadenas de valor son globales; insumos intermedios cruzan fronteras varias veces antes de convertirse en bienes finales. Al encarecer estos insumos, se reduce la competitividad de las empresas estadounidenses.
2. Mantener bajos los impuestos a las empresas y a los más ricos, no ha logrado incrementar la inversión suficientemente, y si está generando un déficit fiscal de más del 6% del PIB, totalmente insostenible, que implica un endeudamiento acelerado del gobierno americano. Lo recaudado por los aranceles no compensa como se prometió la baja de ingresos fiscales. Estados Unidos va a seguir sufriendo degradaciones en sus calificaciones de riesgo crediticio.
3. Destrucción de las instituciones: Otro elemento crítico es su constante ataque a la independencia de las instituciones económicas. Las presiones públicas sobre la Reserva Federal para manipular tasas de interés con fines políticos erosionan la confianza en la política monetaria estadounidense, uno de los pilares de la estabilidad global.
La subordinación de la política monetaria al Poder Ejecutivo podría generar un escenario de estanflación crónica: bajo crecimiento con inflación persistente
4. Aislamiento global: Los ataques a las instituciones globales y a las alianzas internacionales debilita la posición estratégica de Estados Unidos en la economía global. Romper acuerdos, amenazar socios históricos y adoptar una diplomacia basada en la confrontación reduce la capacidad del país para influir en reglas comerciales, tecnológicas y financieras. En un mundo interdependiente, el aislamiento no fortalece la economía; la vuelve más vulnerable, y tiene consecuencias económicas concretas:
• Reduce la capacidad de EU para establecer estándares tecnológicos y comerciales.
• Abre espacios de liderazgo para potencias rivales.
• Debilita el dólar como moneda hegemónica en el largo plazo, al erosionar la confianza política que lo respalda.
• Menor influencia sobre los flujos de capital, comercio y tecnología que definirán el crecimiento futuro.


