Cuatro años después del ‘Maracanazo’ de 1950 contra Brasil, cuando ganaron la Copa Mundial de la FIFA, un jugador de Uruguay vivió uno de los momentos más dramáticos en la historia de los Mundiales. Juan Eduardo Honberg anotó dos goles en una semifinal, murió por unos segundos y revivió para continuar en el partido.
La historia de Juan Eduardo Honberg es tan peculiar que se dice que nació tres veces y murió en dos ocasiones antes de dirigir a equipos de la Primera División en México.
¿Cómo pasó todo eso? Aquí va el relato de la historia que dio la vuelta al mundo tras la semifinal del Mundial de Suecia 1954.
Juan Eduardo Hohberg nació el 8 de octubre de 1927 en Rosario, Argentina. Se formó como portero en divisiones menores de Central Córdoba, pero jugó como delantero en un partido y marcó dos goles, con lo que cambió de posición.
Debutó en primera división con Rosario Central en 1946, pero tres años después llamó la atención del Club Atlético Peñarol tras marcar un doblete en un torneo amistoso.
Honberg se distinguió por su instinto goleador, que lo convirtió en pieza clave para que el club aurinegro consiguiera cuatro campeonatos nacionales entre 1949 y 1954.
En Peñarol, Juan Eduardo Hohberg recibió el apodo de ‘El Verdugo’, por su tenacidad para dominar el área rival y debido a su capacidad para definir partidos cerrados.
Tras nacionalizarse uruguayo, su regularidad, liderazgo y lectura del juego lo llevaron a ser convocado a la Selección de Uruguay para el Mundial de Suecia 1954.
Aquel 30 de junio de 1954 se disputó la semifinal entre Uruguay y Hungría en el Stade Olympique de la Pontaise, en Suiza.
Hungría llegaba como favorito, con un equipo invicto y considerado el más poderoso de la época y no defraudaron. Los húngaros iban al frente 2-0 en el marcador, con anotaciones de Zoltán Czibor y Nándor Hidegkuti.
En los minutos finales del encuentro, Juan Eduardo Hohberg ‘se echó al equipo al hombro’ y marcó el primer gol al minuto 75 y le devolvió la esperanza a Uruguay.
Once minutos después, al 86′, Hohberg quedó mano a mano con el arquero húngaro, quien intentó arrebatarle el balón. Pese a que la pelota se adelantó ligeramente, el uruguayo remató con potencia para marcar el 2-2. El partido se fue a tiempo extra.
La celebración uruguaya y del público fue eufórica. Sin embargo, la alegría estuvo a punto de convertirse en tragedia. Instantes después del festejo, Juan Eduardo Hohberg se desmayó en el campo de juego.
Su cuerpo no daba señales de vida. De inmediato, los masajistas del equipo uruguayo, Juan Kirchberg y Carlos Abate, intentaron reanimar al futbolista. Tras recibir masajes en el pecho, ‘El Verdugo’ recuperó el conocimiento y, pese a su evidente debilidad, volvió a la cancha.
De acuerdo con el libro 'La culpa la tiene el técnico. Historias del loco mundo de los entrenadores’, del periodista Jorge Señorans, Hohberg sufrió un paro cardiaco y estuvo clínicamente muerto por unos segundos en el terreno de juego tras la anotación.
Su regreso al campo fue simbólico. Honberg ya no pudo desenvolverse con normalidad durante el tiempo extra.
Al final, Hungría se impuso 4-2, pero la actuación de Juan Eduardo Hohberg quedó registrada como uno de los episodios más extremos en la historia de la Copa del Mundo.
Se dice que Juan Eduardo Hohberg nació tres veces: Una cuando llegó al mundo, otra cuando su corazón se detuvo en la semifinal de 1954 y una más cuatro años después, tras sobrevivir a un accidente aéreo.
Tras el Mundial, sus actuaciones con Peñarol llamaron la atención de clubes europeos como la Roma y la Juventus; sin embargo, la directiva aurinegra bloqueó su salida del club.
Esa situación cambió en 1958, cuando estuvo cerca de incorporarse a las filas del Sporting de Lisboa, luego de una recomendación del técnico Enrique Fernández.
Honberg viajó a Portugal, entrenó y disputó algunos partidos, pero la operación no se concretó por cuestiones administrativas vinculadas a los cupos de extranjeros, por lo que debió regresar a Sudamérica.
Durante su retorno, Hohberg viajaba junto a su esposa y su hijo en un avión DC-6 Constellation que sufrió una grave falla y cayó en Brasil. La aeronave amerizó de emergencia. Todos los pasajeros sobrevivieron, pero el episodio dejó una huella profunda en el jugador, quien resultó con secuelas físicas y emocionales.
Tras el accidente aéreo, Honberg abandonó el futbol profesional. Durante un tiempo trabajó fuera del deporte y atravesó una etapa de dificultades económicas, alejado de los estadios y del reconocimiento público.
La hinchada de Peñarol impulsó una campaña para que Hohberg se reincorporara al club. El futbolista aceptó volver, aunque lo hizo en la reserva. En esos años, el conjunto aurinegro consiguió los títulos nacionales de 1958 y 1959. Además, levantó la Copa Libertadores de 1960, la primera en la historia del club, al vencer al Olimpia de Paraguay con marcador global de 2-1.
Posteriormente, ‘El Verdugo’ Hohberg cerró su carrera como futbolista en Colombia, donde jugó con Cúcuta Deportivo y Atlético Nacional, equipo con el que inició también su etapa como entrenador en 1966.
Tras colgar los botines, Juan Eduardo Hohberg inició una larga trayectoria como director técnico. Dirigió clubes en Uruguay, Colombia, Perú, Ecuador y Grecia. Fue reconocido por su exigencia, su obsesión por la técnica y su carácter fuerte.
Incluso Juan Eduardo Hohberg dirigió a dos equipos de primera división en México. Estuvo al frente del San Luis Potosí en 1973, equipo al que salvó del descenso, y posteriormente, en 1975, condujo al Atlético Español.
De igual forma, estuvo al frente de la selección uruguaya en dos etapas: La primera fue en el Mundial de México 1970, donde el conjunto charrúa quedó eliminado en semifinales ante la selección de Brasil encabezada por Pelé, Carlos Alberto y Roberto Rivelino.
En su segunda etapa como técnico de la ‘Garra Charrúa’, rumbo al Mundial de Argentina 1978, fue destituido luego de que el conjunto uruguayo empató con Venezuela y perdió ante Bolivia en la fase de grupos de la eliminatoria sudamericana. Fue sustituido por Raúl Bentancor, aunque la selección uruguaya no consiguió el boleto al torneo.
Tras ese fracaso, continuó la mayor parte de su carrera como entrenador en equipos de Ecuador y Perú, hasta 1992. Juan Eduardo Honberg falleció por causas naturales en la ciudad de Lima en 1996.
Hohberg dejó una huella que trasciende las estadísticas y los títulos. Su nombre quedó ligado a uno de los partidos más dramáticos de las Copas del Mundo y a una época en la que el futbol se jugaba con el cuerpo al extremo y el orgullo como bandera.


