El canciller de Argentina, Pablo Quirno, informó que el país firmó el Acuerdo de Comercio e Inversión Recíproco con Estados Unidos. “Felicitaciones a nuestro equipo y gracias al representante comercial de Estados Unidos por construir juntos este gran acuerdo. La Argentina será próspera”, dijo el Canciller.
El anuncio se dio en medio del viaje de Quirno a Estados Unidos para participar de la cumbre ministerial de minerales críticos. El acuerdo es del cual se había anunciado el marco en noviembre pasado que contemplaba la revisión de aranceles, cuestiones de propiedad intelectual, la estabilización del precio de la soja, entre otras.
El acuerdo se trata de un entendimiento que, en esencia, busca profundizar la cooperación bilateral entre ambos países y afianzar la alianza estratégica entre Javier Milei y Donald Trump.
El pacto, que entrará en vigor 60 días después del intercambio de notificaciones entre ambos países, incluye compromisos amplios que van desde la reducción arancelaria hasta cooperación en seguridad nacional.
El acuerdo establece un esquema de desgravación arancelaria que beneficiará principalmente a las exportaciones norteamericanas. Argentina aplicará tres categorías de tratamiento: eliminación inmediata: productos que quedarán libres de aranceles desde la entrada en vigor; reducción al 2%: bienes con arancel reducido; cuotas arancelarias: acceso preferencial limitado para productos sensible.
Por su parte, Estados Unidos otorgará a Argentina una tasa arancelaria recíproca del 0% para productos agrícolas específicos y un tope del 10% para el resto de los bienes no contemplados en exenciones especiales.
El acuerdo establece cuotas libres de aranceles para productos estadounidenses que hasta ahora enfrentaban altas barreras en Argentina. Con respecto a la carne vacuna, se estableció una métrica de 80,000 para 2026. En lo que respecta a automóviles, serán 10,000 las unidades anuales.
Argentina se comprometió a eliminar o convertir en automáticas sus licencias de importación para productos estadounidenses, una de las principales quejas históricas de Washington sobre las barreras comerciales argentinas. En un cambio radical de política, Argentina aceptará productos manufacturados bajo estándares estadounidenses sin requerir certificaciones adicionales, por ejemplo, para dispositivos médicos y farmacéutico. Además, asumió obligaciones extensas en materia de protección intelectual.

