Ser humano se convertirá en la habilidad más valorada y resiliente en el mundo laboral en tiempos de irrupción de la inteligencia artificial, conflictos geopolíticos e incertidumbre económica.
“Se pondrá mayor énfasis en las habilidades que requieren interacción y coordinación humanas”, prevé Diyi Yang en el estudio El futuro del trabajo con agentes de IA.
La necesidad de habilidades humanas se explica, en parte, porque los trabajadores buscan supervisión humana en momentos críticos y utilizan la IA como una herramienta de apoyo, según los hallazgos del estudio publicado por la Universidad de Stanford.
“Las habilidades relacionadas con la priorización y la organización del trabajo, la formación y la docencia, y la comunicación eficaz cobrarán mayor importancia”, agrega el informe.
El uso de la IA tiende, hasta ahora, hacia la automatización de procesos repetitivos, resumen de grandes volúmenes de datos y tareas “monótonas” en diferentes áreas del mundo laboral.
Mientras que la toma de decisiones, la validación de los informes y síntesis hechos con IA y la organización del trabajo demanda las también llamadas “habilidades blandas”, de acuerdo con especialistas.
“La habilidad predominante de aquí al 2030 tiene el criterio, habilidad para poder ser juicioso, es decir, tratar de cuestionar y habilidades de liderazgo”, asegura Gerardo García Rojas, consultor en Capital Humano.
Se estima que para el 2030, 162 millones de empleos cambien y se generen 170 millones más a nivel global por el efecto de la incorporación de la IA, según datos del informe El futuro del trabajo 2025 del Foro Económico Mundial.
“Las competencias más necesarias son las que llamamos habilidades blandas o power skills. Son aquellas que te permiten entender lo que estás haciendo con inteligencia artificial, interpretarlo, ser un mejor usuario”, explica José Escamilla, director asociado del Institute for Future of Education (IFE) del Tecnológico de Monterrey.
La power skill que aglutina a otras es el pensamiento complejo y es considerada la que hace la diferencia al momento de incorporar la IA en el trabajo. Se compone de crítica, sistematizar asuntos aparentemente aislados, creatividad y método.
“Estas cuatro habilidades o competencias que forman parte del pensamiento complejo son las que forman un usuario crítico de la inteligencia artificial. Permiten entender mejor cuáles son sus limitaciones”, agrega Escamilla.
Al auge de la IA se suman los conflictos geopolíticos vigentes en diferentes regiones del mundo: el proteccionismo económico con imposición de aranceles y guerras en curso que implican una incertidumbre constante.
En ese escenario, la adaptación al cambio es una habilidad necesaria y valorada en el mundo laboral para sortear las implicaciones de un arancel o el cierre de fronteras por un conflicto armado.
Otras habilidades que se integran al paquete deseado para emplearse son el liderazgo y la toma decisiones en contextos inciertos. También la adaptación y habilidad para incorporar las herramientas de la IA y la solución de problemas”, comenta Alejandra Toscano, directora general de DNE Consulting.
La empatía, la capacidad para influir en las personas y gestionar talento, el pensamiento analítico son otras de las competencias que se mantendrán vigentes para la empleabilidad en el futuro, agrega García Rojas.
“Englobando, hablamos de habilidades muy humanas, blandas, muy dirigidas al personal y la atención al cliente externo, resume Toscano.
Los trabajadores también requerirán el desarrollo de habilidades socioemocionales ante esa incertidumbre y el enfrentarse a entornos donde lo que aprendieron ayer podría estar desfasado en el corto plazo.
Entre esas habilidades los especialistas contemplan la gestión de emociones, la tolerancia a la frustración, la comunicación asertiva.
La coyuntura actual plantea una paradoja: las habilidades humanas que serán esenciales en el futuro inmediato están en riesgo de desarrollarse a medida que la formación de los futuros trabajadores se enfoque en utilizar la IA sin criterio humano.
“Las habilidades que más se requieren son posiblemente las que menos se desarrollen si se abusa y si no se hace un buen uso de la inteligencia artificial en las actividades de aprendizaje”, advierte Escamilla.
