River ya era un desconcierto. Perdía 2 a 0, todavía estaba 11 contra 11 (faltaba un buen tiempo para la expulsión de Fausto Vera), era silbado por los hinchas y hacía prácticamente todo mal. Hasta que perdió la razón Aníbal Moreno, el mejor refuerzo del mercado millonario, de acuerdo a lo que se había observado en las primeras tres fechas.
Cabeza levantada, en el vértice derecho de la defensa, quiso salir rápido y sacó un pelotazo que fue directo a Nacho Russo, que recibió la invitación y elevó la cuenta hasta tres, a los 4 minutos de la segunda mitad. Fue un toque de zurda ante la desesperada salida del pibe Beltrán, que hizo lo que pudo.
El delantero, hijo del recordado Miguel, ya había convertido uno, en el descalabro total en el que se convirtió la última línea millonaria. Más tarde, Russo convirtió otro tanto, apoyado en un pase de David Romero, autor del primero, imperial en el ataque como su colega. Fue un 4-1 lapidario, que contó con descuento de Lautaro Rivero.
Moreno, además, estaba amonestado. Y en el tramo final, jugó al límite, ya sin Vera, expulsado en una acción controvertida.
El 22 de diciembre pasado, River sumó un refuerzo en un puesto para que el que nunca encontró un jugador de garantías desde que Enzo Pérez cerró su primer ciclo, en enero de 2024. Desde entonces pasaron varios futbolistas, incluida la vuelta de Enzo, y se gastaron muchos millones de dólares sin dar con la pieza que reuniera los atributos necesarios: personalidad para unir las líneas, ser la referencia para darle salida a la pelota y establecer la altura del campo para ir a recuperarla. Las malas campañas de River en 2024 y 2025 se explican en parte por el déficit en ese sector.
En un nuevo intento para cubrir esa carencia, River anunció oficialmente aquel domingo la contratación de Aníbal Moreno, procedente de Palmeiras. El club informó que compró la totalidad del pase, aunque no dio a conocer el monto, que fuentes del mercado sitúan en los siete millones de dólares. El mediocampista surgido en Newell’s firmó contrato hasta diciembre de 2029.
Moreno enfrentó a River en los cuartos de final de la anterior Copa Libertadores, en la que Palmeiras se impuso en los dos partidos (2-1 y 3-1). En ambos fue reemplazado; en Monumental, a los 24 minutos del segundo tiempo, y en San Pablo, a los 33 de la segunda etapa. Fue suplente sin ingresar en la final de la Libertadores que consagró a Flamengo.
Transferido por Racing a principios de 2024 por 6,5 millones de dólares, Moreno cerró un ciclo en Palmeiras con 7527 minutos en 117 partidos (promedio de 64 minutos por cotejos), cuatro goles, cuatro asistencias, 23 amonestaciones y una expulsión. Obtuvo un solo título: el estadual paulista. Con un paso por la selección Sub 20 argentina, Moreno debutó en la mayor; ingresó en el segundo tiempo del 6-0 a Puerto Rico en un amistoso. A pocos meses del Mundial, un buen rendimiento en River podía posicionarlo en la consideración de Lionel Scaloni como una alternativa específica a Leandro Paredes, ya que Enzo Fernández y Alexis Mac Allister pasaron por esa función sin ser N°5 naturales.
Había cumplido en los partidos anteriores, amistosos y por los puntos. Hasta que chocó de frente con Tigre, en la noche de “jugadores, la c... de su madre...”. No se salvó nadie de los reproches, aunque los más apuntados fueron Facundo Colidio, Maximiliano Salas y Kevin Castaño, cuando entró en el tramo final.
La lluvia de silbidos cerró la noche del desolador 1-4, un festín impensado de Tigre, un demoledor golpe de KO para el gigante, nunca tan pequeño.

